Rastros de soledad encuentra mi lengua al recorrer tu ser sapiente, espejos rotos, sombras atrapadas entre tus huesos y piel.
Busco tus ojos y todos los sueños, ellos escapan nos dejan solos, nos dejan también enamorados.
Busco tus manos, y ellas despacio, lamentablemente beben todos mis sentidos y es cuando aparezco empapada,
mirá que sumergí mi cuerpo entero en aquél vino.
He sobornado a las palabras para que permanezcan un par de horas lejos de nosotros,
sólo a las olas vespertinas he entregado mi lealtad.
Hace frío en las mañanas, cuando estas son lluviosas, cuando el recuerdo me aborda y aquella ola golpea inesperadamente mi rostro.
Hoy en realidad no busco nada, solo me entrego al sonido al que me has acostumbrado,
a las manos que adolecen realidades, hoy te desdoblas no por mí sino por el anhelo de ir al mar.

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