sábado, 1 de octubre de 2011

Manos de color azul.



Tiempo, intento dibujarte con los ojos y pinceles, mas mi trazo logra solo correr el instante en que te sueño tan largo y esbelto, con un viejo saco y un triste sombrero.
Tiempo que no luces desgastado por los humanos que te comemos con nuestras maquinas de hacer besos, como si fueras el único alimento para nuestros irremediables cuerpos que se consumen en aguas de cielo, en palabras que a veces saben a nube y otras son insaciables,
Como el olvido.
Me gusta tener  que atarme un nudito al sabor de la manzana de esta mañana para no perecer.
Quiero tiempo y que me digas si tus manos fueron siempre de color azul, que me absorbas de una vez por todas y dejes de cantar a los oídos de los viejos secretos atemporales y la melancolía que sientes al no haberlos sabido compartir.
Sabé que sabes a frutillas cuando de ti me olvido, cuando te dejo atrás y me adelanto en la vereda para tomar la mano de un amante. Para rozar el áspero y transparente rostro de lo real.
La  Música que no cesa de escribirse, el canto que desde que nació el bosque no ha dejado de escurrir en aguitas saladas y dulces que ni endulzan ni salan mas saben aquél vino y jabón.
Tiempo añejado con los años, tiempo que sabe bien que hay que hacer. Tiempo amargo, tiempo soberbio, tiempo inalcanzable e infantil.