Cuando de repente el yo se encuentra andando más de prisa que nunca en direcciones, las más inciertas.
¿Por qué alguien extraña con toda su voz pero a la vez no puede dejar de irse, ensordesedoramente marcharse...
Sé que acá la lluvia del martes por la tarde es mucho más melancólica que en ninguna otra parte de mí.
Y que te deseo tanto que no dejo de encontrarte tan sensible y bella, tan despierto por la madrugada.
Sin dejar de preguntar y resistirme al misterio del vacío
¿Por qué no dejamos caer nuestras sombras hacia arriba y movemos la tierra entera de lugar?
Linda tarde de lágrimas.